sábado, 24 de noviembre de 2012

UNA INTERPRETACIÓN A LA CRISIS ECONOMICA Y FINANCIERA MUNDIAL


EL MODELO MARXISTA Y LA CRISIS ECONÓMICA

El mercado de valores es la maquinaria pesada del capitalismo dilusivo y especulador. Funciona el capital como un medio de producción lesivo a la misma productividad porque transforma la economía real en sirviente de la especulación financiera. A lo que se suma un hecho notorio, el capital es inventado a partir de la deuda y la especulación. Es una ficción que los dueños del mundo le imponen a la humanidad destruyendo a los seres humanos y la naturaleza. Por eso sus ganancias crecen paralelamente a las leyes represivas, la industria de la alienación y los sistemas policivos y de violencia institucional basados en el monopolio de los poderosos sobre  las armas, las cuales son los mass media, el aparato bélico, la educación, el derecho, la burocracia corrupta, el mercado, la religión y sobre todo la ignorancia y el miedo.

El sistema capitalista para salir avante de sus múltiples crisis reinvirtió su propia racionalidad de tal forma a modo de ejemplo, que  a la permanente innovación le puso una fuerza contradictoria que la desarrolla, la obsolescencia programada; a la acumulación positiva real basada en producción real, le impuso una acumulación negativa especulativa, basada en  la venta de deuda y de futuros como si eso fuesen bienes reales. Inventando formas de disminuir los costos de producción, mantener la ganancia creciente y los márgenes de utilidad,  elevó los costos de transacción, el sistema le presta a los sujetos de crédito para que consuman más allá de sus posibilidades.

Marx desarrolló  un algoritmo para explicarse los fenómenos inherentes a la relación entre la mercancía y el dinero, estaba históricamente en una fase del capitalismo fundado en una economía real que se iniciaba en un mercado especulativo sobre la producción real en el Siglo XIX. Ni Marx ni quienes siguieron su teoría al pie de la letra se imaginaron jamás que el sistema capitalista productivo real pudiera evolucionar a una versión distinta de si mismo pero una versión de todos modos del capitalismo, que llamaré capitalismo dilusivo,  que explica entre otras razones porqué el atavismo lineal evolutivo del modo de producción  capitalista  hacia el modo de producción socialista  no se gestó, una razón es que  el   capitalismo dilusivo contribuyó a gestar un socialismo basado en una economía planificada pero  no en un sistema de bienestar, de libertades, de humanización, de democracia holística participativa  distinta a la democracia como sistema electoral, delegatario y representativo o al totalitarismo ramplón. El derecho de bienes se superpuso sobre el derecho de gentes. De la fuerza de trabajo como una mercancía se ha pasado a que todas las formas de vida se conviertan en una mercancía sin valor agregado.

En la teoría de Marx el algoritmo de la función económica describe unas estructuras dinámicas, un sistema  mecanicista  donde existe una circulación de MDM y de DMD. En el primer modelo la mercancía es ofrecida y puesta en el mercado a un precio[1], esto lo hace en el circuito económico  tanto el productor como el intermediario distribuidor,  alguien que la necesita o la quiere obtener la compra usando el dinero como una mercancía universal que interviene en la transacción facilitando la venta  al vendedor, la distribución al distribuidor o comerciante y la compra al comprador que puede ser un consumidor final en bienes de consumo o un productor en bienes de capital, allí el dinero es medida de valor, unidad de precio, medio de circulación, medio de  pago, unidad de cuenta de lo transable.

En el segundo modelo DMD, se aprecia que el productor dispuso de un capital para producir una mercancía o realizar un bien pero que al ofrecerlo en el mercado y transarlo obtiene por el producto/servicio  nuevamente dinero pero que el sentido final de todo productor o distribuidor es siempre obtener una utilidad, es decir vender a un precio por encima de sus costos de producción y en tal sentido los compradores a su vez buscan poder adquirir en el mercado productos que en un consumo moderado y racional no exceda sus ingresos reales pero que en la sociedad capitalista de mercado,  el crédito lo que ha generado es el consumo desaforado y la acumulación de mercancías a un nivel patológico, las personas programadas  por la publicidad, el marketing, la psicología de masas en la relación psíquica deseo-goce,  han llevado a que personas, familias y empresas consuman de forma irracional y por encima de sus ingresos reales dándose el fenómeno de una acumulación basada no en  la ganancia sino en  la deuda.

La pregunta es de donde sale la mercancía, el dinero, el crédito, el capital, de donde sale la renta del terrateniente fisiócrata o del tenedor de finca raíz, que hace que la economía sea dinámica, que exista un circuito económico, que pueda haber productividad, distribución y consumo, acumulación, atesoramiento,  inversión. Y  la respuesta que dio Marx clara y no tan obvia porque nadie en el Siglo XIX lo reconocía abiertamente, era la explotación directa o indirecta del trabajo humano. Y el medio universal del sometimiento del trabajo humano que es la economía monetaria en la época del trabajo libre, dispuesta al mejor postor en el mercado de trabajo, sujeto a las leyes de la oferta y la demanda y en una sociedad donde los pobres aumentan, donde el ejército industrial de reserva para el mercado de trabajo crece, donde la explosión demográfica de los pobres desarrolla su pobreza hacia la miseria en términos reales,  porque cuando la oferta de una mercancía excede a la demanda,  el precio del producto, en éste caso el trabajo humano real,  cae de valor.

La sociedad económica gracias al desarrollo tecnológico puede darse el lujo de prescindir de fuerza de trabajo. La sobreoferta de fuerza de trabajo calificada y no calificada no sólo  baja el precio de los salarios en contravía a la necesidad de subsistencia de los trabajadores, sino que permanentemente desplaza y destruye artes y oficios tradicionales. Mucha  gente queda irremediablemente marginada del sistema, cesante, lo que significa que  no tiene trabajo y el sistema legal exige que se tenga ingresos bajo la actividad económica ya que  los ingresos sin justificación se denominan enriquecimiento ilícito lo que está elevado en la mayoría de los sistemas jurídicos capitalistas a injusto,  se tipifica, y se sanciona bajo la presunción de culpabilidad activa, es decir dolo. En otras palabras buscar la manera de obtener ingresos sin trabajar formalmente, jurídicamente es una conducta  ilegal, inconstitucional, constituyéndose en una conducta típica, antijurídica y culpable, el sistema económico capitalista ha generado un sistema de leyes para arrinconar, someter, destruir a quienes se vuelven marginales en la economía de mercado y la tendencia innovadora del capitalismo  en la era de la sociedad  industrial avanzada es la  de someter la fuerza de trabajo a nuevas y creativas formas de plusvalía  mediante la automatización, la maquilización, la explotación laboral bajo condiciones legales como lo permiten las leyes de flexibilización del contrato de trabajo.

El algoritmo de Marx en plena crisis de la economía electrónica global puede ser interpretado así:

M-D-M, Moneda - Deuda- Moneda, y si se aprecia en los ejemplos históricos del presente las hipotecas basura fueron paquetes de deuda que se transaron en el mercado como si fueran una mercancía, para lo cual el dinero que se empleó fue creado de la nada al  momento de hacerse efectiva esta transacción que ha sido  uno de los muchos  fraudes grotescos que pone en evidencia lo injusto del orden económico, jurídico y político del mundo capitalista y lo absolutamente irracional que es el sistema.

D-M-D, Deuda – Moneda – Deuda, El dinero con fundamento financiero es originado en la deuda, por lo tanto el atesoramiento, el capital, las ganancias en la bolsa de valores, no son más que especulación surgida en la deuda y los agentes económicos lo que buscan cuando se habla de sus utilidades es disminuir su deuda a la par que logran aumentar sus deudores y ese ejercicio contable y financiero es lo que mide sus logros y da valor a las empresas en el mercado de bienes de capital.



[1] La formación del precio surge de relacionar los costos de producción con considerar en el mercado la capacidad de compra de los consumidores y los precios que ya maneja la competencia , la idea es ofrecer productos y servicios con precios competitivos además de poder garantizar que toda la operación económica se sustenta sobre la realidad de que se produce y se vende para obtener una ganancia cuyo límite está dado por que el mercado se regula por las leyes de la oferta y la demanda que en términos de cómo opera el mercado significa que altos precios desinhiben la demanda, saturan la oferta; bajos precios estimulan la demanda pero al mismo tiempo podrían a un tiempo prolongado desestimar la oferta. Todo eso ha cambiado cuando los costos de producción en la economía global y la maquilización se pueden diferir o virtualizar de un mercado a otro,  incluso con el mismo producto y la misma marca o cuando la gente que consume un producto no lo compra realmente sino que lo obtiene a crédito, es decir con base a una deuda y así productores  y consumidores se relacionan, en una especulación que transgrede el tiempo real  del productor y del consumidor, porque la gente que produce y consume debe en el presente lo que ya consumió y para volver a consumir hoy debe seguir ampliando su deuda y sus ingresos ya no son activos en términos reales sino formas de servicio a su deuda, lo que conlleva a una espiral de vida económica ficticia donde la base de todo es la deuda y la moneda cuyo valor depende de la capacidad de endeudamiento. Lo que define si un sujeto es económico y si siéndolo está en una posición a escala que lo hace sujeto de crédito confiable y en que grado para poder finalmente redefinir su prosperidad a partir de su capacidad de endeudamiento, una economía que empezó siendo racional y se ha transformado en un sistema psicótico. Entre otras razones porque no sólo innova y produce para un consumo continuo que sobrepasa la demanda sino que en ese proceso hay quienes se hacen marginales a la producción, al consumo y al mismo tiempo el sistema no sólo crea sino que detrás de toda creación industrial está en el balance de materiales  una parte que se desecha pero que son sólo sucede en la producción sino que éste fenómeno es rastreable a todas  las otras fases, como la distribución y el consumo siguiendo un patrón metabólico, no todo lo que se ingiere es asimilado por el organismo y por eso lo que no es asimilable se transforma en desecho, en el caso de la sociedad productiva ella está ahogando el mundo de basura que en buena parte es no biodegradable y tóxica. La crisis del capitalismo es ecológica, no financiera.

martes, 22 de noviembre de 2011

IGNORANCIA GUERRA Y PAZ

La ignorancia se difumina y expande por todas partes, llega por las ondas hertzianas convencionales, por las potenciadas de microonda y a través del satélite, de la fibra óptica, de la red. En las aulas de clase y desde la Internet se difunde la ignorancia ilustrada, el conocimiento sin sentido y se repite en libros impresos y en las iluminadas pantallas LED de tabletas digitales y móviles inteligentes. Está en las cronologías, los glosarios y los índices, en las pantallas electrónicas en las salas de espera y las estaciones de tráfico.

La ignorancia es la materia prima y el medio educativo es quien la provee. Para sustentar la sociedad de la información que ha hecho del conocimiento un medio de producción.

Drogas para el cerebro son valium, éxtasis, Prozac, alcohol, nicotina, cafeína, ácido lisérgico; CNN; Animal Planet; Caracol y RCN. Los son también los repositorios institucionales de las publicaciones científicas en medios indexados y las bases de datos alimentadas con las estadísticas oficiales. La prédica dominical; el examen del ICFES; las notas de fin de semestre; la refinanciación de la hipoteca y la III Guerra mundial en ciernes. Como lo es la obsesión por bajar de peso, por el ecocidio, por la potencia y desempeño sexual; o las cifras del sistema financiero o la tasa de cambio, los índices bursátiles o la última terapia de cirugía estética para modelar senos y caderas.

Los títulos universitarios reemplazan los títulos nobiliarios y los afirman cuando al título de Dr. Se une a una opulencia manifiesta. Dr. Donald Trump, Dr. Bill Gates. Dr. Steve Jobs, Dr. Julio Mario Santodomingo, así hubieran sido títulos ganados en las aulas u honoris causa, su ruta crítica es perpetuar las mentiras y dogmas del sistema. Todos los magnates terminan comprando a través de donaciones sus títulos académicos honoríficos.

Este es ya un planeta con 7000 millones de personas, en el año 2011. Los dueños del mundo han decidido que es una cifra intolerable; 1000 millones son controlables; 500 deseables. Pero 7000 y en progresión, hay que aplicar la máxima del boticario, para grandes males grandes remedios. El chivo expiatorio será IRÁN y el objetivo Asia.

La Flota más grande de toda la Historia bélica toma posiciones en el Mar de China para ejercicios de entrenamiento y cooperación internacional. La manera elegante de decir que se alistan para matar, rematar y contramatar. Para refundar nuevamente el capitalismo con la inteligencia y metodología de San José de Ralito, en Colombia. El ejército Israelí no hace ejercicios de defensa sino de invasión, los marines israelíes son más feroces y técnicos que los veteranos de cualquier guerra y tienen a Jehová de su lado.

Los dueños del mundo controlan armas biológicas, armas químicas, armas atómicas, armas letales de usos convencionales y armas no letales de contención que hoy lesionan, matan o dejan secuelas en más personas, en manifestaciones de protesta que los accidentes de tránsito por consumo de alcohol los fines de semana en el “mundo civilizado”, según estadísticas oficiales. Los mismos implementos que el Dr. Francisco Santos dice que se podrían usar con los muchachos manifestantes en Bogotá para librar vías públicas y no se afecte el derecho de la gente que tiene caravanas de escoltas.

sábado, 22 de octubre de 2011

The Darker Side of the Renaissance. Literacy, Territoriality and Colonisation

1) Walter, Mignolo. The Darker Side of the Renaissance. Literacy, Territoriality and Colonisation, Michigan, University of Michigan Press, 1998. Caps. 5 y 6, p.219 – 313.

2) Problemática y tesis central.

El pensamiento descolonizado deberá entonces volver a los orígenes o raíces que le han dado forma , estructura de sentido como complejo universo de significados, que tuvieron y ha evolucionado en las propias culturas acerca, del espacio y del tiempo, eso que se agrupa bajo el concepto de cosmología, pero que es un universo de realidades, imaginarios y símbolos.

En Occidente la cartografía ha jugado un poderoso papel de racionalizar y proyectar en un mapa una representación del espacio real que sirve para describir y contabilizar lo que fue o es la, no importa lo rustico o sofisticado que pueda ser esta manera de escribir, describir y ejercer un control simbólico de un territorio ya conquistado o por conquistar.

3) Comentario crítico.

3a.Aportes conceptuales y metodológicos

Los mapas del Padre Ricci, hechos por la misión de la Compañía de Jesús que llega a la China; los mapas de la Expedición de Hernán Cortez sobre el territorio de los Mexicas y la manera como Duran o Sahagún pueden desde su mirada europea interpretar las representaciones precolombinas y aborígenes del espacio y contrastarlas con las propias representaciones o mapas de su época, pone en evidencia la importancia política y estética del espacio, como marco sobre el cual desde la Época de los grandes descubrimientos del Siglo XV y XVI versan y se ejercen los discursos y las practicas de conquista y colonización, en una palabra.

3b. Ubicación historiográfica.

Mignolo es un profesor universitario estadounidense que ha desarrollado desde los estudios literarios y culturales la tesis del llamado pensamiento descolonial, herencia de la cual depende las propias representaciones impuestas sobre la realidad y su interpretación de poder hegemónico de la metrópoli sobre sus territorios dominados.

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La literatura histórica y teórica sobre el Renacimiento realza su papel en el desarrollo del humanismo y en asumir al hombre como centro del arte y la literatura, creando una tendencia hacia lo laical y pensando que gracias al trabajo de los sabios renacentistas se logró rescatar y publicar las grandes obras que se habían podido salvar de la Antigüedad, olvidando que este fue un trabajo cuyo mérito mayor se debe al papel de la Iglesia y el trabajo de transcripción y de biblioteca que cumplieron las instituciones monacales.

Se trata de un tratamiento metodológico, que dentro de las Humanidades y las Ciencias Sociales, y dentro del revisionismo historiográfico que reprocha a los historiadores hacer su trabajo de manera mecánica, academicista pero no de forma comprometida y consciente con una identidad que no haya sido construida por el colonizador y dentro de un marco de honestidad e independencia intelectual, evitando dedicarse cómodamente a repetir discursos de autoridad, de glosar historiografía, al punto que existen historiadores que escriben una obra y nunca han consultado una fuente primaria.

3c Limitaciones, vacios e interrogantes planteados por el texto.

La cartografía como fuente primaria permite observar la idea de que el mapa occidental tiene a hacer un modelo a escala del territorio que representa, en un santiguo mapa chino, la representación real es cambiada por símbolos o ideogramas que representan de forma no figurativa un territorio. Por su parte el mundo precolombino parece estar en un punto intermedio entre lo figurativo realista y el simbolismo abstracto, que reemplaza representaciones del espacio dibujadas, trazadas geométrica o arbitrariamente, por conceptos.

Al mirar el Renacimiento no sólo como cuna del humanismo sino también como una época ideológica, una convención de la cultura, se recuerda a Bloch y a Bacon, los peligros de los ídolos del foro, del teatro y de la tribu. Por una parte repetir sin pensar lo que no se puede contradecir a riesgo de violar argumentos de autoridad de quienes se vuelven los poseedores de la verdad y que además han creado en el caso del Renacimiento un mito que ha fortalecido el origen e identidad de una cultura Occidental europea que en aras de la libertad y del hombre, ha cometidos crímenes muy graves contra la naturaleza y el hombre mismo.

Las cartas de navegación, los mapas de territorios con sus accidentes, las representaciones del espacio real o imaginado, son documentos que nos hablan del discurso del poder saber, conocer y representar en una imagen el territorio apropiado o propio es una manera de ejercer control sobre l espacio propio y el del otro.

¿Hasta qué punto la Historia es una narración amañada que al declarar una idea, oculta otras? ¿El conocimiento de la historia y su difusión cumple una función política? ¿Qué papel juega la ignorancia y en ella la educación y la historia como medios de influenciar las personas y las sociedades?¿Qué clase de emancipación , si los es, es descolonizar el propio pensamiento?

ADULTO MAYOR Y ESTADO SOCIAL DE DERECHO

ADULTO MAYOR Y ESTADO SOCIAL DE DERECHO

El Estado social de Derecho no puede ser sólo una declaración discursiva o una norma dentro de la Constitución. En una sociedad donde los seres humanos pueden ser “desechables” o “invisibles” como el adulto mayor no hay Estado social de Derecho y la justicia es ciega, se tambalea y el Derecho no es más que una arquitectura de palabras y un artificio conceptual.

Una problematización crítica del Derecho en Colombia partiría de hacer explícito lo que de por sí ya es evidente: Colombia es un país de leyes, escuelas de Derecho y abogados, sin embargo tiene la más alta impunidad y un porcentaje muy alto de la clase política no ha desarrollado la democracia sino la “cleptocracia”. Tomando al Derecho no como una ciencia sino como algo libresco, dogmático se han suscitado debates como:

Para Robert Alexis[1] la teoría de la única solución correcta se supedita al ámbito de la posibilidad jurídica, esto es, depende de los procesos judiciales. Tiene, por tanto, esta tesis la función técnica de servir de ideal regulativo para las deliberaciones en el “discurso ideal de habla”, que él denomina una “versión débil de la tesis de la única respuesta correcta”, que a su vez constituye la base de una teoría del Derecho, formada por la argumentación jurídica y orientada por el concepto de la razón práctica.

Con lo cual le compete al juez acercarse a ese ideal cuando necesita realizar la “mejor” interpretación posible, por lo que debe acudir a los principios que si bien no son la base de una teoría del Derecho son importantes pues tienen como función acentuar la imparcialidad en las decisiones por parte de los ordenamientos jurídicos, pues cuando se decide, tomando a éstos por referente, se tiene un mayor grado de justificación, de ahí que no pierda importancia para la filosofía, la metodología y la dogmática jurídicas.

El problema de la fundamentación del Derecho a partir de la ética surge precisamente de evidenciar en la realidad social la insuficiencia del Derecho para permitir que una sociedad viva de manera justa.

Para Dworkin[2] todo orden jurídico, que se guíe en su interpretación por principios, ha de ir más allá del simple análisis del texto y estar dispuesto a argumentar a favor de preservar la seguridad jurídica y los Derechos fundamentales. De allí que las normas y los principios sean esenciales para intentar llegar a “soluciones correctas” racionalmente motivadas.

De esta forma, Dworkin propone en su libro los Derechos en serio que, ante casos difíciles, los jueces han de acudir irremediablemente a los principios. Para este autor, los principios poseen un reconocible contenido deontológico que los sustrae a la contingencia, esto es, a la posibilidad de ser establecidos o derogados a voluntad. Tales principios suministran argumentos para reconstruir normativamente y mediante justificaciones, el Derecho vigente. Una teoría del Derecho visto desde esta perspectiva, debe pretender encontrar principios y objetivos válidos desde los cuales, un orden jurídico concreto pueda quedar reconocido en sus elementos esenciales; de tal manera que todas las decisiones judiciales sean razonables y coherentes, y esto sólo lo puede hacer un juez que tiene al juez Hércules como modelo. Para Dworkin las decisiones judiciales deben estar justificadas por argumentos de principio y por argumentos de oportunidad. Afirma: “En los casos difíciles, los principios desempeñan un papel esencial en los argumentos que fundamentan juicios referentes a determinados Derechos y obligaciones jurídicas[3].

Juan Manuel Pérez Bermejo[4] examina qué novedades aporta el valor de la coherencia a nuestra percepción del sistema jurídico. En él se sostiene que los cambios que ha experimentado la práctica jurídica durante el siglo XX - fundamentalmente la irradiación de los principios constitucionales en el resto del ordenamiento y la importancia que la ponderación de principios ha cobrado en la práctica jurisprudencial- han puesto de relieve que la concepción o el modelo de sistema jurídico tradicionalmente defendido en la teoría jurídica es inadecuado. Para afirma que “la interpretación se predica de cualquier entidad capaz de ser portadora de sentido, de lo que se refiere a entidades lingüísticas, ha de ser entendida como una “actividad dianoética”.

Sin embargo, una teoría del sistema que examine éste desde el valor de la coherencia es capaz de describir adecuadamente sus principales rasgos, tales como su estructura compleja, su movilidad y su solidaridad interna. Finalmente, el libro explora las respuestas que el modelo coherentista propone para solucionar problemas clásicos de la teoría del sistema jurídico, fundamentalmente los de lagunas, antinomias, identidad o cambio de sistema.

Los estudiantes de Derecho, de Ciencias Sociales y Filosofía deben generar una sensibilidad propia capaz de generar proyectos de ley y acciones populares y de grupo, acciones de tutela y acciones de cumplimiento para exigirle al Estado que cumpla con la Constitución y la ley.

Frente al problema del abandono del anciano y del desprecio al que la sociedad lo somete la universidad debe pronunciarse sin condición. Derrida[5] plantea una Universidad que desarrolle su fin universal frente a la verdad a partir de la autonomía y la creatividad, por ende es necesario que las facultades de Derecho asuman frente al conocimiento jurídico y la práctica de la profesión un compromiso epistemológico y ético que permita someter a juicio la forma de enseñar, aprender y practicar el Derecho y su función dentro de la cultura y la sociedad.

El Derecho debería situarse como forma de cultura en una posición crítica frente a su propia verdad y en un sentido político dentro de la mundialización en una posición en contra de la instrumentalización y el individualismo de posesión que se oponen al proyecto de una ilustración universal dentro de la humanización y el desarrollo de la autonomía y la creatividad como máximas potencialidades del fenómeno humano.

El Derecho como sustentador del statu quo es efectivamente un factor de fuerza y de mantenimiento de tradiciones, en tal sentido la norma heterónoma se relaciona con la moral y la ética, por su función social vinculante, la diferencia es que el Derecho es realmente efectivo para controlar la conducta social mientras que la moral no, por el elemento de autonomía dentro de un entorno de individualismo, alienación y desconocimiento del sentido de comunidad. Sería muy importante retomar las tesis principales de Kant y de Hegel frente al Derecho.

Dentro del Derecho, se ha cuestionado siempre la aplicación de la justicia por parte del aparato coercitivo del Estado, muchas veces se ha escuchado a unos y otros que una decisión fue injusta. Es importante decir que la justicia ha sido concebida como el punto de equilibrio en la aplicación del Derecho. Y que todo lo que se diga al respecto no puede olvidarse del Holocausto nazi y el uso del Estado y del Derecho para desarrollar un genocidio sin precedentes, salvo La Conquista de América por la bota europea.

El Derecho es una disciplina ambivalente: puede desarrollar una sociedad hacia la búsqueda de la universalidad, la verdad, la justicia o servir para que la sociedad se estanque, para que se reproduzca la iniquidad, para que se conserve el culto a la propiedad privada.

Surge una paradoja respecto a la verdad y la practica del Derecho: Los mejores servidores de la causa de la justicia son los abogados incompetentes porque los buenos abogados son los que aplican las leyes injustas.

La escuela nueva para abogados debe llevarlos a considerar asumir una visión crítica y creativa para el Derecho, es decir, trabajar para que las leyes de dominación sean abolidas y se creen leyes que permitan la justicia, el desarrollo humano.

La responsabilidad de una epistemología crítica aplicada a las humanidades y en ella al Derecho es pasar a una epistemología de la creación de un nuevo desarrollo jurídico, el que realmente requiere la sociedad colombiana para alcanzar la paz, el desarrollo material y la posibilidad de formar y sostener un mejor recurso humano.

Por todo lo anterior el problema del adulto mayor, su reconocimiento social y la defensa de sus Derechos es algo que está por desarrollarse en la sociedad colombiana, sobre todo en una sociedad donde el porcentaje más alto de personas en el límite de la indigencia son los adultos mayores pobres que han dejado de ser útiles, por tanto se convierten en una carga y se les trata como un estorbo.



[1] ALEXY, Robert. Derecho y razón práctica. México: Ediciones Fontamara, 2002.

[2] DWORKIN, R. Los Derechos en serio, Ariel, 4ta reimpresión, 1999. Cap. 13 y réplica a sus críticos en este mismo texto.

[3] Ibídem, pág., 34.

[4] PÉREZ BERMEJO, Juan Manuel Coherencia y Sistema Jurídico (Editorial Marcial Pons) Madrid 2006 edición (2006). Página 39.

[5] DERRIDA, Jacques. (Traducción de Cristina Peretti y Paco Vidarte). La universidad sin condición Madrid: Editorial Trotta, 2002.

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL PARO CIVICO DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 1977

El 14 de Septiembre de 1977 se vivió una jornada sin precedentes en la Historia contemporánea de los movimientos y luchas sociales en Colombia, se trató de un hecho social urbano que puso en evidencia el inconformismo social, la miopía política del régimen y el uso de la ley y el garrote como mecanismos represivos, antidemocráticos, antilibertades civiles, y violatorios de los derechos humanos, retrógrados para permitir el desarrollo social, económico y cultural de una nación que como lo ha expuesto claramente Consuelo Corredor* llegó a la modernización y al modernismo sin haber germinado en su interior los valores, principios y competencias de la Modernidad.


En el capítulo IV, motivo de la primera reseña, el profesor Ricardo Sánchez planteó como contexto de esta jornada el proceso de cambio en Colombia de un capitalismo emergente, en un contexto sociocultural aún provinciano, dependiente de la agro – exportación, que es objeto de una transformación paulatina pero radical, gestada en un crecimiento urbano sin planeación ni desarrollo, una inversión industrial dependiente de bienes de capital y punto de entrada de la inversión extranjera, manteniendo un sector exportador de productos agrícolas y de extracción de bajo valor agregado y sin embargo, un avance del capitalismo financiero en el que jugará en los años siguientes un papel no suficientemente estudiado y esclarecido, el dinero proveniente del narcotráfico. Creando una reconcentración del capital, revirtiendo lo poco alcanzado en la reforma agraria y abriendo una enorme distorsión social y cultural a través del dinero fácil y la influencia nefasta de los dineros ilícitos en el aumento de los precios en sectores decisivos como la construcción. A la par de ser el combustible de la guerra.


Las categorías usuales de referencia, como régimen, ordenamiento jurídico, clase obrera, huelga, paro, militarización, sindicalismo, frente unido, hecho social y movimiento social requerirían ser redefinidas a partir de interpretar, describir y comprender el “Paro cívico de Septiembre de 1977”, como indicador de un cambio en la orientación de la política económica de Colombia, de pasar de Estado paternalista al modelo Neoliberal.


La noción de régimen no implica necesariamente el acatamiento al orden legal de un Estado reconocido como legítimo, sino más bien el de un Estado que se impone por la coacción legal y la fuerza, en el ejercicio muchas veces ilimitado, del “monopolio de las armas”, fuerza que se impone o se dirige en claros ejemplos hacia la población civil para acallarla, reprimirla, lesionarla, para sustentar un régimen que otorga privilegios a una minoría selecta y desconoce los derechos y las necesidades de la mayoría de los habitantes que son llamados como ciudadanos y ciudadanas solamente el día de elecciones, cuando les inducen a votar por efecto de la manipulación mediática o la compra del sufragio.


Un ordenamiento jurídico no puede se entendido solamente como un conjunto de normas en la jerarquía kelseniana, orden jurídico significa que leyes e instituciones existen para servir en el desarrollo de una sociedad. Pero el colombiano “común” es escéptico y basa sus dudas respecto a la benignidad del Estado, en la noción clara o intuitiva de ser un orden cuestionable porque las leyes se hacen a la medida coyuntural de la búsqueda del enriquecimiento a costa del erario público y de mantener privilegios y exclusiones.


La huelga implica el paro de los trabajadores formalmente vinculados a un sector productivo, el paro cívico abarca el cese de toda actividad, evoca la idea de Erich Fromm[1] del “paro de consumidores” para boicotear una sociedad industrial avanzada que transforma la naturaleza en basura y hace del hombre un autofágico y compulsivo consumidor. Sin embargo el paro cívico requiere un nivel de conciencia política y de activismo social que no se ve reflejado en una insubordinación que crece espontáneamente, se desarrolla en forma de bloqueos, asonada, enfrentamiento con la fuerza pública, pero que también se agota y se termina, sin haber alcanzado políticamente en términos de lo social, de lo cultural, de lo político, de lo económico un logro para las mayorías, un frente unido de resistencia.


La militarización va más allá de reprimir desmanes de la población civil o de restaurar o mantener el orden público, militarizar no es solamente el choque entre fuerza pública y manifestantes, implica actividades de “inteligencia policiva o militar” en términos de vigilar, de perseguir, de reprimir, de espiar, la actividad sindical y la protesta social.


Lo que genera la militarización de la protesta social es criminalizar y abortar por la fuerza la manifestación contraria al ejercicio del poder, por parte de los ciudadanos(as). La militarización no es solamente sacar los policías y el ejército a las calles, portando armas letales, como se hizo en la jornada nacional del 14 de Septiembre de 1977. Militarizar la protesta social siempre va más allá de la contención del hecho; se trata de un control policivo y represivo del Estado a nivel preventivo y correctivo para evitar que de los hechos sociales coyunturales se pase a acciones conscientes, ordenadas, con objetivos políticos, constituidos así en movimientos sociales.


El impacto de la militarización, del uso de la Fuerza, es reprimir por medio del garrote, de la amenaza de detención y por el miedo a sufrir represalias legales y de hecho, para que los líderes cívicos, los organizadores de la protesta, tengan que asumir el silencio o la clandestinidad, porque no tienen un espacio para hacerse oír ante un gobierno y una política que establece por uso de la fuerza una distinción abrumadora entre gobernantes y gobernados. Y transformar a los militantes sociales enemigos del régimen y los convierte a ellos y a sus familiares en blancos móviles de crímenes de Estado.


La jornada del 14 de septiembre de 1977 fue un hecho político y social, político porque fue mediante la protesta un acto de insubordinación popular, una manifestación generalizada de descontento de un pueblo acostumbrado a no protestar, a no reclamar y a obedecer sin cuestionamientos; fue social porque se trató de un hecho multitudinario y diverso, un acto de participación masiva, popular y más que provenir de la ideología, de una cultura política de la “clase trabajadora” o surgir de un plan concertado para transformar económica y socialmente a Colombia, partió espontáneamente, se organizó en la improvisación y convocó no solamente a los trabajadores, a los sindicatos, sino a la población en general, informales, desempleados, amas de casa, estudiantes, clases medias profesionales e intelectuales que aunque en menor medida, se sumaron a un hecho cuya naturaleza social no se discute, cuya nutrida participación popular es clara, y cuyo efecto fue la turbación del orden público en grandes ciudades como Bogotá a lo que se respondió con la represión policiva, el enfrentamiento de la Fuerza Pública con la población civil y generar por parte de la oligarquía plutocrática, de la que hablara Jorge Eliecer Gaitán 28 años atrás, una política represiva que en el próximo gobierno, el de Turbay Ayala (1978 – 1982), inventa, se cree y asume el dogma de la señalización de las luchas sociales como la antesala de una influencia subversiva y se plantee como política secreta de Estado, el surgimiento de la vigilancia coactiva de cualquier forma de organización cívica relacionada posiblemente con la protesta social.


Protesta cuya causa, motivación esencial, medio de desarrollo y finalidad, fue en 1977 y continúa siendo hoy en el año 2010, el profundo descontento ante un sistema político y económico injusto, excluyente, destinado a mantener privilegios incluso a costa de la vida humana y del medio ambiente, cerrando la posibilidad a un desarrollo económico democrático incluyente y abortando en el vientre de las comunidades cualquier atisbo de lucha social y eventual rebelión golpista.


Medidas dramáticas, de una guerra sucia a escala genocida, que ha mantenido una violencia de la cual se conoce más en el exterior, que en la misma Colombia, porque las cadenas de información en manos de la oligarquía nacional y transnacional, han guardado un relativo silencio, y una cómplice indiferencia, ante las acciones continuas de desaparecer a los líderes cívicos y sindicales, y acallar con el destierro o la muerte a cualquiera que exprese en sus actos o en su discurso la búsqueda de la emancipación de un régimen antidemocrático, antisocial y profundamente legalista como mecanismo para confundir y disfrazar su corrupción e ilegitimidad; pero que no tuvo ningún cargo de conciencia ni dudó por un instante, al sacrificar vidas humanas, entre ellas la de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en esa fatídica tragedia humana que fue la toma y retoma del Palacio de Justicia el 6 y el 7 de Noviembre de 1985, sin hablar del exterminio de la UP en la década del 90 del siglo pasado o los falsos positivos de hoy, absurdo eufemismo, al estilo criollo, de denominar crímenes de Estado de lesa humanidad.


De esta forma despótica, cruenta, las élites colombianas le han negado el derecho a la desobediencia civil al pueblo colombiano, derecho humano fundamental de los individuos y los pueblos, del que hablara ese espíritu libre Henry David Thoreau.


Derecho establecido por la esencia misma de la naturaleza humana en sociedad. Para que las únicas libertades no sean las de morir de hambre o ver como los hijos de los pobres sólo pueden ser delincuentes, obreros rasos, carne de cañón de los actores armados, incluso componiendo la base sacrificable de la Fuerza pública, o terminar en una fosa como “materia prima de falsos positivos”, que permite por el “monopolio de las armas”, la traición, la delación, la oferta y cobro de recompensas, la permanencia de un régimen totalitario que aún está lejos de ser un Estado constitucional y mucho menos un Estado social de derecho.


O que otra cosa fueron en el siglo pasado y ha sido en lo que se lleva de éste siglo XXI, el sistema estatal y los gobiernos de turno, sino un sistema político y jurídico que ha jugado astutamente con estratagemas nómicas, definiciones institucionales de Estado de “sitio” o de “excepción”, sólo para que prevalezca sobre el Derecho la ley injusta y la sórdida fuerza.


La protesta social, el derecho a desobedecer leyes injustas, incluso el de no ser parte de un régimen depredador, guerrerista, productor y consumidor compulsivo no es reconocido ni entendido, ni por gobernantes ni por gobernados. Incluso nuestro intelectuales usan las teorías foráneas como gruesos lentes que distorsionan la realidad que enfocan, bajo el reduccionismo conceptual, el anacronismo o la libre asociación que desconoce la geografía, la historia, la demografía y las reales y efectivas formas de vida de la sociedad junto a las reales y efectivas fuerzas de poder de las que hablara en “Que es una Constitución” el alemán Ferdinand Lassalle.


Sin embargo la necesidad y la falta de oportunidades son los hechos de la vida que no requieren elocuencia ni voz acondicionada a categorías, la gente común vivimos una lucha diaria para sobrevivir en un país donde no hay absolutamente nada que no tenga dueño o destinación, por eso la protesta y la lucha es menos política y más humana, obedece a un radicalismo de la realidad por encima de cualquier ideología, es algo simple y al mismo tiempo profundamente definitivo, los humildes se han cansado de ver como sus hijas se convierten a lo largo de generaciones, en mujeres abusadas, en servidumbre sin esperanza, en un ejército industrial de reserva sacrificable, en peonas, operarias y esclavas, expuestas a tener que optar entre el hambre de los hijos, un salario mínimo mensual vigente o la prostitución y delincuencia como forma de subsistencia, de resistencia, de lucha sin discurso, sin acción programática, sin misión, ni visión, sin más objetivo que pagar un arriendo, comer hasta que se pueda, mandar al hijo con la “dignidad del betún brillando en sus zapatos”.


El 14 de septiembre de 1977 las élites bogotanas recordaron de labios de sus abuelos y padres, la peligrosidad inminente de esa gleba popular, foco de todos los contagios y males, cuando azuzada por sus instintos depredadores, su resentimiento a escala universal y su falta de principios y contención, como de respeto al orden y a la ley, se lanza sin tregua, “sin Dios y sin ley”, sin el menor atisbo de respeto por la vida y los bienes ajenos al saqueo, el asesinato, a la destrucción por la destrucción, la violación, el incendio, el pillaje, de las casas y negocios de la “gente decente”, rodeada de bellacos y malandrines.


Pero en correspondencia, en 1977 se cerró el tráfico en la carrera décima y la Avenida Caracas a la altura de la calle 1ª centro, y 2ª 3ª sur, bajo influencia del combativo y popular barrio obrero Policarpa que compartía desde esa época con el barrio La Perseverancia, una importante tradición proletaria y gaitanista, con veteranos seguidores del líder liberal inmolado en 1948, con suficiente vigor aún de encausar las manifestaciones populares y dirigir la insurrección popular mediante barricadas y quema de llantas, creando así conmoción en el tráfico al cerrar estas importantes vías públicas para la movilidad de la época.


Gracias a la represión de la Fuerza pública desplegada antes de ese 14 de Septiembre de 1977, durante la jornada de insurrección popular y en desarrollo a una estrategia de política de estado represiva de la mal llamada “inteligencia”, que continúa, se ha creado un ambiente policivo y de infiltración para permear el movimiento obrero, la acción sindical y el trabajo que hacen las organizaciones sociales en procura de equidad, de la lucha comunitaria por los servicios públicos y los activistas de derechos humanos.


En mi opinión la jornada del 14 de Septiembre de 1977, bajo la categoría de paro cívico, se trató de un hecho social, más que de un movimiento social políticamente estructurado, fenómeno complejo cuya naturaleza fue fundamentalmente dialéctica. Por lo tanto es irreductible a una racionalización lineal causa-efecto.


La jornada del 14 de Septiembre de 1977 fue un acontecimiento coyuntural que sin embargo no se puede apreciar en su dimensión histórica sino se tienen en cuenta aspectos como la transformación de la sociedad colombiana de rural a urbana, la desunión sindical, las restricciones legales para poner en condiciones de inferioridad al sindicalismo bajo las restricciones de no permitírsele a los sindicatos y uniones sindicales crear empresas, pero sí dejar abierta la posibilidad, en pro de constituir una fuerza de negociación asimétrica y un monopolio sobre el mercado laboral y el valor de los salarios, que los empresarios constituyesen sindicatos de empresa.


Fórmula que incluso no ha sido necesaria de ponerse en práctica ante la debilidad que implicó y sigue vigente para el movimiento sindical, de la represión policiva, el homicidio selectivo, el soborno a algunos dirigentes sindicales, las privatizaciones, los pactos colectivos asumidos por la empresa privada y el juego corrupto de las componendas, el tráfico de influencias, las llamadas cuotas burocráticas, que controlaban el partido liberal y el partido conservador en la época del Frente Nacional y que hoy tiene el uribismo y los partidos con representación, sobre la nómina de los empleados oficiales, a lo que es necesario sumar las limitaciones legales para que los empleados públicos participen en acciones y protestas sindicales, la flexibilización laboral y la tendencia a que desaparezca el contrato de trabajo a término indefinido.


Como la realidad, desde la década de los años 70s, es de un crecimiento estructural del desempleo bajo un desarrollo de una industrialización basada en medios de automoción robótica como estrategia tecnológica de aplicar la combinación entre administración por objetivos y contabilidad de costos en la búsqueda de que el capitalista pese a los ciclos recesivos o a la sobre oferta de productos trate de compensar el congelamiento en los precios o la baja demanda de sus productos o servicios, disminuyendo sus costos fijos, principalmente la nómina.


La tecnología reemplaza y desplaza mano de obra humana, como ha sucedido en la industria textil, automotriz y de artes gráficas, sólo por dar unos ejemplos.


El 14 de Septiembre dispara todas las alertas en los actores sociales de injerencia económica, social, en la seguridad y la política, como fueron la clase empresarial, la clase política, la clase integrada por los miembros activos de la fuerza pública y de los organismos de seguridad del Estado, los sindicalistas asociados, los líderes cívicos y el mal llamado “hombre de la calle o común”.


Un hombre común, así se denomina una canción de Piero, es una categoría usada como mecanismo de despersonalización, de des-individualización, de medio para borrar la identidad del ciudadano y ciudadana que tiene derechos en el papel pero no en la realidad de ejercer las acciones para exigirlos, es subsumido(a) por un régimen que sólo lo reconoce en tanto sea agente y sujeto activo económica, y comercial y fiscalmente, en tanto se acredite como miembro de una sociedad de producción y consumo, en tanto encarne en su campo o sector productivo ser parte de la élite social, académica, científica, dirigente, políticamente exitosa, comercial y financieramente activa y referenciada positivamente, para la cual se legisla y se trazan las políticas públicas, excluyendo a millones de personas que son más de la mitad de la población en condiciones de necesidades básicas insatisfechas, (NBI).


Como hecho histórico el paro cívico del 14 de septiembre llevará en su gestación, en su desarrollo y como efecto posterior, una integración nunca antes dada del movimiento sindical, que desemboca en el Consejo Nacional Sindical (CNS). Pero esto no implica unidad y conciencia social de un movimiento obrero que permita una lucha efectiva por el cambio en la política económica y social. Sin embargo el paro en el pensamiento de las élites, convierte de manera contundente al sindicalismo, en una amenaza, entre otras razones porque es una doctrina agudizada exteriormente por la oposición entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en plena Guerra Fría, con una política estadounidense basada en el miedo y el rechazo al comunismo y a la condena irrestricta de la revolución Cubana y al temor de que en su propio patio, sus aliadas neocolonias latinoamericanas, se conviertan en un teatro de confrontación bélica y en otro descalabro como Vietnam (1969-1975).


Al escenario político internacional debe integrarse la influencia maoísta, un tanto lejana, pero que mostraba una nueva potencia mundial, la China y divulgaba la revolución de Mao Tsetung a través de publicaciones impresas en castellano como la Revista China Comunista, cuya población objetiva eran los sindicatos, muy particularmente Fecode, Federación Nacional De Educadores.


Al lado del triunfo del hedonismo del consumo por efecto del desarrollo de los medios masivos y el mercadeo publicitario, se dan otros fenómenos incluso en apariencia contradictorios pero después perfectamente integrados al capitalismo como la psicodelia contestataria escapista, el feminismo y el hipismo, y fenómenos culturales como Woodstock (1969) sirven de inspiración como el activismo político estudiantil conocido como Mayo del 68, nace el movimiento ecologista y el pacifismo, ante el hecho de dimensionar el peligro del arsenal atómico y el daño intencional y colateral que hasta ese momento las guerras del Siglo XX habían causado en la población civil.


Surge un activismo rebelde, una militancia juvenil que promueve el descreimiento confesional, cuestionando los valores familiares y religiosos vividos por generaciones precedentes en un movimiento estudiantil pro-marxista, pro-materialista, admirador del mito del Ché Guevara, de Fidel Castro, de la Nueva Trova Cubana y profundamente crítico de la garra militar que se cernía sobre América Latina en forma de golpes de estado, y dictadorzuelos duros con su propia población y blandos ante el imperialismo norteamericano.


Esto crea una nueva, maravillosa, contradictoria y multicolor forma de pensar, de ser, de sentir y de expresarse, se puede ser marxista y católico; ateo, ecologista, pacifista y al mismo tiempo militar; ser militante en las causas sociales hasta incluso el sacrificio y paralelamente ejercer de empresario, familiarizado a sobornar funcionarios para que le adjudiquen licitaciones. Asumir la educación como un apostolado para transformar el mundo y verse afectado en lo personal por el consumo de droga, principalmente la de moda en la época, marihuana, las anfetaminas, los barbitúricos y nuevas y misteriosas drogas como el LSD o asumir peligrosos experimentos con el yagé, la ayahuasca, el peyote y demás alucinógenos amerindios con propiedades de purgantes, referidos como plantas de poder, donde escritores que anteceden a la Nueva Era como el cuestionado Carlos Castaneda escribieron sobre la apertura de umbrales nuevos de percepción y formas tradicionales, no occidentales de conocimiento.


Los viejos valores están en entredicho, la política individual y de clase converge antagónicamente en obtener a toda costa lo que se desea al precio que sea; el entretenimiento, el auge del cine, la sexualidad desmitificada del amor, del compromiso, de la familia y ensalzada como expresión de libertad y placer, desarrollan otros rituales de cortejo y crean formas de expresión afectiva en los jóvenes, se evidencian mutaciones, muchas de ellas no muy fáciles de percibir, pero que se traducen en un deterioro de la moral del catecismo católico, en una búsqueda del éxito que se identifica con el goce sin límites que promete el dinero, en el auge de lo urbano, del rock, de la música salsa, de la radionovela, de la televisión, de las discotecas y la rumba de fin de semana, se vuelve común la expresión, “viernes cultural”.


Todo esto se matizaba urbanamente con el surgimiento de un tímido movimiento cristiano anticatólico, financiado en gran parte por las Iglesias metodistas estadounidenses, que ingresaba como un movimiento cristiano alternativo, pero que de manera casi imperceptible debilitaba el poder de la iglesia Católica. Mediante publicaciones masivas de gran difusión, como las revistas Despertar y Atalaya, fue que los Testigos de Jehová han logrado desarrollar una multinacional basada en la evangelización pero cuyo producto es en esencia la industria editorial.


Hoy en Colombia la Iglesia de orientación protestante, ha alcanzado poder económico, representación en el Congreso y evidencia una fuerza cultural, social, económica y política en crecimiento. Y hace parte, como todos los elementos culturales y estéticos apenas esbozados, en un marco mental y social muy importante para entender fenómenos sociales como el paro cívico del 14 de Septiembre de 1977 a la luz de un fenómeno muy interesante en Brasil como la denominada Teología de la Liberación de Leonardo Boff, además de otras personalidades de la disidencia católica como Rubén Alves y Gustavo Gutiérrez y de repercusión en Colombia con la querida y recordada memoria de Camilo Torres Restrepo, figura aún emblemática para la comunidad de la Universidad Nacional, quien fuera sacerdote, sociólogo, profesor de la Universidad Nacional, cofundador de la Carrera de Sociología y hombre que renuncia a ser sacerdote y toma el camino de la lucha armada, en la que muere tempranamente.


* Profesora Destacada de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Colombia.
[1] Fromm, Erich. ¿Tener o ser?. Bogotá: Fondo de Cultura Económica, 1980.